• 02-03-2021
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Chapero: "Me preparo entrenando todos los días y trabajando la constancia y la mentalidad"

Evaluar la temporada de Tomás Chapero en la Liga de Desarrollo (LDD), frenada por la cuarentena para evitar la pandemia de coronavirus, es inoportuno porque sólo jugó dos partidos (Ferro y Boca de visitante) debido a que recientemente se recuperó de una lesión en su hombro derecho del que, incluso, fue intervenido quirúrgicamente. Con 19 años, el pivote es una de las grandes promesas que tiene el básquet argentino, no sólo porque jugadores de su estatura (210 centímetros) no abundan en el país sino también por sus atributos, esos que lo llevaron a diferentes selecciones nacionales y hasta un Mundial U18 3x3 donde fue medalla de bronce.

El interno de Bahía Basket brindó una entrevista a Pick&Roll en la que se refirió a su desarrollo como deportista y las bondades con las que cuenta en el Dow Center, centro de entrenamiento de elite que tiene el país en Bahía Blanca. Además, se refirió a sus principios en la disciplina, el desarraigo de Santa Fe y Vera cuando emigró al sur de Buenos Aires con apenas 15 años; sus objetivos a corto y largo plazo; cómo aprendió a convivir con su altura; y de cómo atraviesa la extraordinaria situación actual

- ¿Cómo empezaste a jugar al básquet y en dónde?

-Cuando era chico, tenía 6 años, mi viejo, que siempre le gustó mucho el deporte y se dedicó parte de su juventud y como hobby de grande, me dijo que empiece natación a esa y después que haga el deporte que me guste a mí. Arranque natación, hice dos años y a los 8 quise probar con el básquet. Empecé en mi escuela, La Salle en Santa Fe, me gustó y le dije a mi papá de empezar en un club más formal. Él no me podía bancar los dos deportes y me dijo que elija entre alguno de los dos. Elegí por el básquet porque me llamaba más la atención y me fui a jugar a Unión de Santa Fe donde estuve hasta los 12 años.

- ¿Cómo llevás esta realidad de incertidumbre por el coronavirus?

-Muy bien, estoy enfocado y tengo objetivos en cuarentena de mejorar dentro de lo que pueda la parte física, más que nada la tonificación y la parte superior. Mucho no se puede hacer, no se puede salir a correr a la calle porque no nos dejan obviamente por la pandemia, tampoco tengo una cancha ni nada así que me manejo con ese objetivo. Con la incertidumbre lo llevó bien, al principio no sabía cómo encarar esta cuarentena porque no se sabe cuándo va a terminar, cuando vuelve la liga o cuando voy a volver a Bahía Blanca a entrenar. Ahora estoy encarando esto de muy buena manera y tratando de aprovechar los tiempos leyendo libros, entrenando o estudiante.

- ¿Se puede sostener el mismo ritmo de entrenamiento? ¿O lo que se hace es como para no estar tanto tiempo estático?

-No se puede sostener el ritmo en casa como lo hacemos en una cancha porque en una cancha hay muchos más espacios. En el Dow Center también tenemos un gimnasio con muchas mancuernas, de primer nivel. Se hace complicado sostener el mismo nivel de entrenamiento. En mi caso tengo un patio reducido, una mancuerna y una barra. Sí se puede estar entrenando a lo máximo que podés en tu casa como para tratar de no perder el físico. A todos nos va a costar volver a correr y agarrar el ritmo de velocidad constante que hay en el básquet pero la idea es mantener el físico preparado para esa vuelta que va a ser bastante dura.

- ¿Qué consideras es lo mejor de tu juego?

-Considero que hago mejor es en la parte defensiva darles una mano a mis compañeros aprovechando que soy muy largo de brazos y grande, puedo hacer las ayudas y eso colabora con todo el equipo. También puedo agarrar rebotes y salir picando, tengo capacidad para llevar la pelota y empezar a jugar desde una transición también. Con el triple creo que desde que me lesioné estoy empezando a ser más constante para poder ser una amenaza.

- ¿Qué tenés que mejorar para ser un jugador de élite?

-Lo que me dicen mis entrenadores que me tengo que enfocar es en el tiro de tres puntos porque al ser tan alto, saco el tiro desde arriba y es muy complicado que me tapen. Eso me posibilitaría, en caso de tener constancia, penetrar. Me piden que mejore la defensa también, que sea más duro así defiendo a un perimetral. Sobre todo, lo que más tengo que mejorar es la mentalidad para que sea más dura y fuerte para encarar cualquier tipo de situaciones.

- ¿Cuáles son tus aspiraciones en el básquet?

-Ser el mejor jugador profesional que pueda llegar a ser. Quiero llegar a donde me lleve ese camino de encontrar mi mejor forma, mi más alto rendimiento y que eso me lleve. Hoy en día estoy enfocado en el hoy tratando de destacarme en la LDD y ganar minutos en la LNB. El día de mañana, según cómo juegue y mejore mi rendimiento, daré un paso adelante en alguna otra liga. Pero hoy pienso en Bahía Basket, en la LDD y ganarme minutos en la LNB.

- ¿Y tus objetivos a corto plazo?

-Tienen mucho que ver con mis aspiraciones. A corto plazo, en cuarentena es no perder el físico y cuando volvamos me cueste menos recuperar el físico que me falta. Como dije, va a costar mucho volver a todos. En el básquet, cuando se reanude la liga, ser protagonista en la LDD y tener más minutos en la LNB que iba a tener pero por el tema la lesión no pude.

- ¿Cómo te preparas para ser un deportista de élite?

-Me preparo entrenando todos los días y trabajando la constancia y la mentalidad. La constancia de levantarme todos los días temprano y dedicarle un tiempo al básquet. En cuarentena miro videos de jugadores, jugadas para trabajar la cabeza y tratar de hacerlo de lunes a domingo por más que cueste. Más allá de que estoy en las comodidades de mi casa y podría estar todo el día acostado en un sillón, intento ganarle a mi propia cabeza y trabajar duro todos los días para que ese camino de llegar a ser profesional se acorte cada vez más.

- ¿Qué esfuerzo requiere eso?

-De mucho. También de constancia, sacrificio y el día a día de dedicarle tiempo.

- ¿Cómo se concretó tu llegada a Bahía Basket?

-Cuando tenía 14 años ‘Pepe’ Sánchez llamó a mi papá y quería reclutarme porque le gustaba cómo jugaba y quería que vaya a ver cómo era Bahía Blanca. Me fui para allá a ver el lugar, el club, entrenadores y jugadores y me recibieron de una manera maravillosa. La infraestructura que me presentaron era tremenda y yo tenía los ojos abiertos de par en par, no lo podía creer. Estaban en ese momento (Sebastián) ‘Sepo’ Ginóbili, (Alejandro) Montecchia y ‘Pepe’, entre otros, era un staff terrible.

Desde que me llamaron no lo dudé, me quería ir. Mi objetivo era irme de mi ciudad, de Vera, porque quería crecer y dar un paso adelante. Me fui a probar, estuve cinco días, conocí todo, me volví y en el viaje de vuelta me costó convencer a mi mamá. Mi papá se había de chico a vivir a otro lado y el trabajo más complicado era convencer a mi mamá de que con 15 años, que iba a cumplir a los dos meses, me iba a ir. Tuve dos meses para convencerla, laburar todos los días y demostrándole lo maduro que era. Tuve que madurar porque no lo era para poder convencerla y que ella me diera el sí. Se concretó y con 15 años me fui a Bahía Blanca.

- ¿Cuánto te sirvió en tu desarrollo?

-Muchísimo. Cuando empecé a entrenar y dedicarme a este deporte me ayudó en lo físico, mental, a crecer y madurar. Tuve un compañero como Rodrigo Gerhardt que me ayudó muchísimo en el desarrollo.

- ¿Te costó el desarraigo de tu ciudad?

-Soy de Santa Fe capital. Me mudé a Vera a los 12 años y vivía viajando porque jugaba en Unión de Santa Fe. Hacía 300 kilómetros dos o tres veces por semana para entrenar en el club y jugar. Después, el segundo año en Vera, hacía lo mismo pero con Sanjustino a donde viajaba cinco veces por semana. Después terminé jugando cinco años en el Círculo donde ahí sí me quedé en Vera. Nunca me terminé de acostumbrar a Vera, si bien vivía ahí y estaba con mi familia, pero viajaba siempre a diferentes ciudades y nunca me enganché tanto con la ciudad. Por eso el desarraigo no me costó. Sí me costó separarme de mi familia, empecé a verla muy pocas veces al año.

- ¿Cómo te adaptaste a tu nueva rutina fuera de tu casa?

-En lo personal fue muy difícil. Me costaba muchísimo separarme de mi familia y me costó dejar de ver a mi familia todos los días. Lo que me ayudó a adaptarme a entrenar duro en LDD y LNB a veces con jugadores muy duros, comer bien, hacer gimnasio, fue Rodrigo Gerhardt que me dio una mano terrible y me bancó muchísimo. Si bien había madurado, todavía no era consciente del lugar donde estaba y me faltaba madurar más.

Me bancó, me marcó lo que era correcto y qué no. Varias personas me ayudaron mucho, además de Rodrigo que era mi compañero de departamento otro fue Martín Luis el cual estuvo bancándome en las buenas y malas y cuando tenía que retarme, me retaba. También Mauro Pola y Cristian Lambrecht me ayudaron a adaptarme a esa rutina fuera de casa. Me invitaban a comer a sus casas, me abrían las puertas y sus familias me trataban como uno más. A ellos estoy profundamente agradecidos porque me ayudaron a crecer.

- ¿Qué balance haces hasta acá de tu participación en la Liga de Desarrollo?

-Positivo. La LDD me ayudó bastante y me ayuda en mi crecimiento. Me gustaría ser un poco más protagonista cuando se vuelva a jugar, o este año o el siguiente. Con los campus y las citaciones a la selección Argentina no pude jugar una LDD completa y me perdí dos playoffs. Nunca pude tener mucha participación, quiero tener una temporada completa para sacarle mucho jugo.

- ¿Qué trabajos específicos se hace con jugadores de tu estatura?

-En Bahía Basket hago mucho lanzamiento de tres puntos, penetraciones, movilidad y reacción de piernas porque al ser tan alto soy más lento y, lo que más trabajo, es en mi físico porque soy muy laxo, tengo extremidades muy largar y cuesta sacar un físico profesional. Lo trabajo todos los días para estar bien tonificado.

En algún momento de tu vida, ¿La altura te fue un problema para tu día a día?

-Sí, cuando tenía 12 o 13 años hubo un verano donde pegué un estirón impresionante, crecí entre 15 y 20 centímetros en dos o tres meses y no podía adaptarme a mi altura. No entendía cómo moverme, no entendía lo alto que era y no podía manejarme. No entendía lo alto que era a esa edad porque no sabía controlar mi cuerpo. Fue un crecimiento muy rápido. Ahora entendí mi cuerpo, mi forma de moverme, altura y longitud, pude adaptarme con facilidad y llevarlo a cabo en el día.

- ¿Cuáles eran tus objetivos personales antes de iniciar la temporada?

-Tener una muy buena LDD, ser protagonista y tener minutos en la LNB para poder jugar y hacerme sentir dentro de la cancha, que no sea un pibe más que entra. Lamentablemente me lesioné y no los pude concretar.

- ¿Qué te pide el entrenador que aportes al equipo?

-La verdad que no tengo una charla de esas hace mucho tiempo porque como estaba lesionado estuve seis meses fuera de las canchas. Cuando volví, jugué dos partidos y se cortó todo. No tuve esa charla ahora, pero siempre me pidieron máxima intensidad y mentalidad ganadora de ganar cueste lo que cueste haciendo lo que hay que hacer.

- ¿Qué crees debes mejorar para tener más protagonismo?

-El físico, porque soy muy flaco y necesito tener un físico adecuado a la LNB; el tiro de tres puntos, la penetración y la defensa al perimetral porque me cuesta mucho defender a jugadores más bajos que yo.

- ¿Sos de pedir o recibir consejos de los jugadores más experimentados?

-Las dos cosas. Cando estaba volviendo le pedí consejos a gente muy experimentada. Cuando empecé a entrenar y jugar recibir consejos de esas personas que me dieron una mano terrible para poder volver al 100% de la lesión.

- ¿Cómo es la relación con Pepe Sánchez?

-Es increíble. Es como de amistad, está todos los días en el Dow Center y siempre dándonos una mano, consejos, ayudándonos en todos los ámbitos como táctico, técnico y mental. No sólo habla adentro de la cancha sino afuera cuando tenemos un problema personal, él siempre está para apoyarnos y darnos ese abrazo que podemos llegar a necesitar. Está constantemente y nos ayuda siempre.

- ¿Qué posibilidades les da el Dow Center que en otros clubes no hay y cómo influye en un jugador en formación?

-Como nosotros vivimos ahí, tenemos las tres canchas de entrenamiento, el gimnasio y el centro médico a nuestra disposición. Si, por ejemplo, queremos hacer tres veces gimnasio en el día, lo hacemos. También lo mismo con kinesiología o con entrenadores que les decís qué querés mejorar y se quedan a entrenar con vos. Es algo impresionante, es de elite mundial. Tuve la oportunidad de viajar por distintos países e infraestructura de este nivel he visto pocas. Las que vi fueron en Real Madrid y alguna otra en Estados Unidos, pero no recuerdo alguna otra. Tener todo a tu alcance caminando 20 metros. Las posibilidades que te da el Dow Center son infinitas, si no mejoras es porque vos no querés mejorar.

- ¿Qué balance podés hacer de tus procesos en selecciones nacionales?

-Muy positivo. Estoy muy orgulloso de haber participado de todas las selecciones en que me convocaron. Estoy muy agradecido con la CABB por la oportunidad, con los entrenadores por confiar en mí para distintos torneos y el balance es positivo. Estoy orgulloso de mí mismo porque a los 14 años si me decían que iba a jugar en la Selección Argentina, no lo creía. En ese momento pensé que nunca iba a llegar a eso porque no me sentía capaz. Bahía Basket me ayudó mucho en eso.

- ¿Cuál consideras fue tu mejor experiencia con la camiseta de Argentina?

-Tengo varios momentos marcados, no puedo elegir uno porque tengo tres de igual sentimiento. El primero fue mi primera selección nacional que fue jugando en Paraguay un Sudamericano y salimos campeones. Tenía 15 años, no podía creer que había quedado, salimos campeones y jugué bastante tiempo. Segundo, el Mundial que jugamos en Santa Fe. El primer partido contra Francia entré a la cancha se me puso la piel de gallina y los ojos brillosos al ver a toda esa gente. Fue mi primer Mundial y lo jugaba en mi ciudad natal.

No lo podía creer, cuando sonó el himno se me cayeron las lágrimas de la emoción y orgullo que sentía por mí mismo y el lugar donde estaba. El tercero fue el Mundial U18 de 3x3 que jugamos en Mongolia porque fue la primera medalla de bronce que conseguí en un Mundial. Mucha gente no daba ni dos pesos por llegar a donde llegamos. Fuimos con Pedro Rossi, Ezequiel Paz y Mateo Díaz que nos rompimos el lomo y dejamos a la selección lo más alto que pudimos.

- ¿Te gusta la modalidad 3x3?

-Sí, me encanta. Me llamó la atención y me gustó.

- ¿Que tuviste que adaptar de tu juego para poder ser competitivo?

-En esas dos semanas previas de entrenamiento para jugar el Mundial U18 tuve que cambiar hacer cambios de ritmo cortos y rápidos porque al ser más corta la cancha hay que hacer eso. No hay muchos espacios. También cambiar mi cabeza a que a veces un jugador tira al aro y se puede dar el lujo de quejarse antes de volver a defender mientras que en el 3x3 es imposible, todo el tiempo que lanzas, enseguida estas yendo al rebote o a tu defensor. No tenés tiempo de pensar porque o se te acaba el tiempo o te anotaron.

- ¿Qué significa para vos vestir la camiseta de Argentina?

-Es orgullo, emoción y satisfacción. Primero es el sacrificio de todos los días, pero destaco también el sacrificio que hizo mi familia, sobre todos mis viejos, en siempre tratar de darme lo mejor para llegar a donde yo llegué. Cada vez que me pongo la camiseta de la selección me pongo orgulloso de lo que logré pero también siento el deber darlo todo, no sólo porque estoy vistiendo los colores de mi país sino también por todo ese esfuerzo.

Emir Diamante
Pick&Roll

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