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19/02/2026 23:46 | Liga Nacional

Chef de cierre

Quimsa se llevó un inmenso partido ante San Lorenzo como visitante. Celebró 84 - 82 con Robinson como gran héroe tras anotar el doble ganador y ser el goleador. Fueron claves los aportes de Lema y Ruesga.
Autor:José Fiebig (@Josefiebig en twitter)
Chef de cierre

Quimsa estiró su mejor racha del torneo: quinta victoria consecutiva y 15–10 para sostenerse 5º. San Lorenzo (9–15), 16º, dejó una imagen competitiva pero se le escapó en la última bola.

Quimsa ganó el partido donde quería: forzó 17 pérdidas (11 robos) y convirtió esas ventajas en posesiones extra para sobrevivir a un San Lorenzo muy eficiente cuando llegó a la línea (20/21 en libres) y con buen acierto de tres (10/26). La visita, aun con menor fineza en libres (18/23), sostuvo su plan defensivo y encontró la ejecución fina en el cierre.

Inicio de lectura clara: posesiones cortas, defensas arriba de la pelota y un trámite parejo, con diferencias mínimas que se construyeron más por detalles (un rebote, una pérdida, un buen primer pase) que por rachas de tiro. En ese contexto, Quimsa no necesitó dominar para sostenerse cerca: le alcanzó con no regalar transiciones y con sostener el físico en cada emparejamiento.

Ahí apareció el primer quiebre real: Quimsa metió un corte de ritmo y, con ejecución simple, se escapó a 15–9. En el cierre, San Lorenzo encontró una mano oportuna para no irse abajo de dos posesiones largas: Alonso clavó el triple del 19–17, dejando el cuarto totalmente abierto para el segundo segmento.

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En el comienzo del segundo segmento el partido se “ensució” en el mejor sentido competitivo: más contactos, más juego a media cancha y menos anotación por impulso. San Lorenzo intentó construir desde la paciencia (cargar la pintura y jugar segunda acción), mientras Quimsa se sostuvo con su estructura: orden, spacing y castigar cada desajuste sin acelerar de más.

Al cierre del primer tiempo, Quimsa dio un paso al frente con su presión a la pelota: cada error del local se transformó en un tiro “cómodo” del otro lado. La foto del entretiempo fue clara: Quimsa 44–38, con Figueredo sumando desde la línea en la última acción del segundo cuarto.

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Cuando amanecía el tercero, San Lorenzo empezó a recortar desde una idea concreta: atacar el aro primero para después abrir el perímetro. En ese tramo, el local tuvo una secuencia que lo metió rápido en ritmo: Meyinsse anotó (46–38) y Rutenberg contestó (46–40), señal de que el partido iba a entrar en zona de posesión a posesión.

El cierre del cuarto fue el punto de inflexión emocional: San Lorenzo jugó mejor sus últimas dos defensas, encontró puntos con reloj y se ganó el derecho a entrar al último con ventaja mínima. La secuencia final del período lo muestra: Orresta puso el 63–61 (a 15 segundos) y el local se fue arriba al cuarto decisivo.

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En los primeros cinco del último cuarto, San Lorenzo llegó a su mejor momento del partido: ejecutó con calma, tomó tiros a pie firme y, sobre todo, defendió sin cortar con falta. Esa combinación lo llevó a tomar ocho de máxima (73–65), obligando a Quimsa a jugar el partido “largo”, sin desesperarse y sosteniendo su libreto.

Quimsa lo ganó con carácter y con cierre de líderes. San Lorenzo tuvo el empate y hasta lo consiguió.

En el medio del clutch, quedó el mini-drama: Safar metió el triple (80–81) a 14 segundos y Figueredo respondió con 1/2 (80–82) antes del cierre final. Rutenberg clavó el 2P para 82–82 a 2.1 segundos. Pero en la última, Quimsa ejecutó perfecto: Figueredo asistió y Robinson anotó el doble de la victoria, para robarse el juego.

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La figura global fue Brandon Robinson (23 puntos), decisivo en la última pelota y sostén ofensivo cuando el juego se trabó. Del lado azulgrana, Ignacio Bednarek (17) fue el más consistente en eficiencia y presencia cerca del aro. En síntesis: Quimsa no necesitó dominar el tablero ni tener una noche brillante de triples; le alcanzó con ganar el rubro posesión (11 robos, 17 pérdidas forzadas) y con ejecutar una última acción de manual para sostener su racha y seguir trepando.

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